LA LEY

Cuando conocí a La Ley, ella acababa de terminar su carrera; no había empezado a trabajar trabajar todavía. Es del norte, con una educación bastante diferente a la mía. Sin embargo, desde el día uno siempre fui claro en función de decirle que, en mi vida, busco a una pareja para avanzar en equipo. Y no hablo de un 50/50, hablo de construir un futuro juntos.

En estos 7 años, ambos nos hemos impulsado hacia adelante. Hace poco, platicando con un amigo, me decía: «¿Wey, por qué empujas tanto a Karen para que le vaya bien? Si a ella le empezara a ir mejor que a ti, ya no te va a necesitar y te puede dejar». Eso me resonó mucho, pero no como si este amigo tuviera ni el mínimo ápice de razón, sino en función de reasegurarme por qué ambos nos impulsamos hacia adelante.

Primero que nada, porque trabajar y valerse por uno mismo no es un tema de géneros, es simplemente ser un adulto funcional. Y, punto número dos, a La Ley siempre le he dicho que lo importante de tener independencia económica es que el lazo que nos una siempre sea el amor y nuestras ganas de seguir juntos, y jamás sea «una certeza económica». Porque no hay nada más triste que una relación en donde, al pasar de los años y el desgaste del amor, solo queda la costumbre y, peor aún, si esa costumbre viene acompañada de no poder dejar a tu pareja porque dependes económicamente de ella.

Si bien siento que estos 7 años se han pasado rapidísimo y a veces siento que aún nos falta mucho, hoy justo La Ley se está preparando para su 4° taller de su negocio que empezó hace 3 años. Con cada paso que da, voy viendo poco a poco cómo empieza a consolidar no solo su negocio, sino su carrera como chef. Porque no hay nada más increíble que voltear a ver a tu pareja y admirarla. Y si bien, como todos, tenemos nuestros problemas y siempre habrá cosas por resolver y es lejos de ser perfecto (porque la vida jamás será perfecta), es un hecho que su crecimiento profesional siempre es y será parte de nuestras metas personales. La

Ley me viene diciendo desde hace año y medio que nos asociemos en su negocio, y la razón por la cual creo que nunca lo haría es, uno, porque igual siempre la apoyaré en lo que pueda y en lo que necesite y, dos, porque ese éxito debe ser de ella; la que tiene que brillar es ella. Y en nuestras individualidades, aunque estemos construyendo un futuro juntos, también es esencial que tengamos nuestros propios proyectos e independencia que no nos haga dependientes (valga la redundancia). Esto tampoco quita que, dentro de lo que espero que no sea mucho, seguramente trabajemos en un proyecto en conjunto, ya que uno de mis sueños es abrir un restaurante de autor con ella, en donde el mundo pueda venir a conocer las maravillas que crea esta chef.

Hoy en día, su proyecto va con paso firme a crecer a dimensiones que, a lo mejor, ella no ve todavía, pero, hermanos, yo ya la vi. Ella no sé si lo sepa tan claro como yo, pero su futuro brilla enormemente. Solo paso a escribirles esto para dejar constancia, cuando en unos años volteamos a vernos y ver dónde estábamos y dónde estamos ahora, y ver lo que hemos logrado, juntos e individualmente.

Te amo, «Chefista Chef».

The Best Is Yet To Come.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.