Ayer soñé con algo que leí hace unos años que decía, palabras más palabras menos, algo así:
Nunca te has puesto a pensar cuántas versiones de ti mismo viven en la mente de los demás? Como si cada versión fuera un universo paralelo que depende de quién te mira.
Para algunos eres el callado que nunca habla. Para otros, el que no deja de hablar. Unos te ven como un mamón difícil de descifrar, y otros como la persona más amorosa y empática del mundo.
Ninguna de esas versiones es realmente tú. Son solo fragmentos que cada persona arma según su forma de ver la vida. Y si crees que tú sí sabes quién eres, ahí te va otra: ni siquiera la versión que tienes en tu cabeza es el verdadero tú. Esa también es un collage, hecho de recuerdos, traumas, miedos, sueños y un par de cosas que ni Freud podría explicar.
Entonces, ¿Quienes somos? Pues no somos lo que otros ven, ni siquiera lo que creemos de nosotros mismos. Somos lo que hacemos, lo que elegimos. Somos nuestras cagadas, nuestras risas, el amor que damos y la vida que construimos.
Y ahí está lo bonito: no tienes que ser algo fijo o definido. Puedes ser todo y nada, puedes cambiar las veces que quieras. Porque ser humano es un pedo, y el chiste no está en encontrar una etiqueta que te quede bien, sino en vivir y disfrutar el desmadre que eres.
Los amo.
Enzo
Y si alguien conoce quien es el autor original, me cuentan.
