ENZOMATH

Estuve viendo los videos de #GirlMath, y yo les dejaré cómo yo «opero» con mi #EnzoMath:

  1. Todos mis gastos se redondean hacia arriba. Si el recibo del internet es de $1,230, en mi cabeza y en mis cuentas mentales, ese recibo es de $1,300.
  2. Mi cabeza funciona como la peli de Destino Final: para los recibos variables, siempre pienso en el peor escenario. Por ejemplo, asumo que la luz me va a llegar en $6,000 pesos y me preparo económicamente para cubrir ese gasto. Si llega a $6,100, no hay tanto problema, son solo 100 arriba; si llega mucho más bajo, respiro aliviado.
  3. Tengo pasivos variables al mes que no están considerados dentro de «mis entradas» de dinero. Siempre son un extra, y con esas entradas a veces me puedo dar un gusto.
  4. Mi cuenta tiene cierta cantidad base. No es ahorro, pero me preocupo mucho si se acerca a gastarse. Siempre procuro mantenerme por encima de esa línea. Cada 6 o 7 meses, esa base sube un poco más para impulsarme a guardar más. Esta base es independiente del ahorro.
  5. Jamás me fijo en cuánto dinero de utilidad hay en la empresa. (O sea, obvio me fijo, pero nunca cuento con ese dinero). Las utilidades se reparten cada 6 meses o al año, y hasta que llega ese momento, tomo decisiones sobre ese dinero. Nunca sabes cuándo un mes malo puede disminuir considerablemente esa cantidad o cuándo un mes bueno puede generar falsa confianza.
  6. Cualquier compra también se redondea hacia arriba. Si los cigarros cuestan $75, para mí cuestan $100.
  7. Una buena oferta no siempre se mide por el porcentaje de descuento. La comparo con la última vez que compré algo similar y veo cuánto me estoy ahorrando o si estoy igualando el gasto anterior. También se redondea hacia arriba.
  8. En un restaurante, mi propina mínima es del 15%. Si el trato fue muy bueno, dejo el 20%, y si la cuenta no es astronómica, un poco más.
  9. A las personas que ayudan a embolsar, no se les deja menos de 10 pesos. Si no traigo efectivo, dejo al menos 50. Si la caja no tenía cambio de 50 y tengo que dar 100, ese día dejo los 100. Así, a veces dejas 10, a veces 50 y, en raras ocasiones, 100; de cierta manera, estás ayudando.
  10. Cualquier objeto que ya haya cumplido su uso conmigo, ya sean muebles o electrónicos, si siento que su vida útil y valor monetario fueron aprovechados, no se vende; se regala a alguien que pueda usarlo. No aplica en cosas que aún tengan un valor de uso que considere que no aproveché.
  11. Tengo un límite establecido de cuánto puedo gastar en una salida. Si no estoy lo suficientemente solvente para hacer esa salida sin preocupaciones, no accedo al plan. Si salir implica limitarme o estar midiendo cada peso, prefiero quedarme en casa.
  12. Todos los gastos de la casa deben estar cubiertos antes de que considere darme algún lujo o salida. Nunca tomo dinero destinado a algún pago de la casa para un capricho. La casa siempre es lo primero.
  13. Las únicas compras que se pagan a meses son aquellas que disfrutaré mientras las pago, como artículos para el hogar y electrónicos. Salidas y viajes no se financian. Un vuelo lo puedo pagar a meses, siempre y cuando termine de pagarlo antes de usarlo. Endeudarme por «lujos» no es opción.
  14. Una vez que el billete se fracciona, todo el cambio se va a un bote y deja de ser considerado mi dinero. Es dinero del bote. Ese cambio se usa para pequeños gastos como el garrafón de agua, propinas de repartidores o algún bus, etc.
  15. Siempre rechazo el redondeo en minisúperes; sin embargo, cuando el cambio es de 1, 2 o 3 pesos, siempre se lo dejo al cajero para quien le falte. Si todos hiciéramos esto, siempre habría unos pesos extra para ayudar a los cajeros que no tienen cambio.

    Seguro algunas de estas son normales para algunos. ¿Hacen alguna? ¿O qué manías tienen ustedes con el dinero?

    Los Amo

    Enzo

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.